Plan de apoyo perinatal: antes, durante y después del parto.

Soy DOULA por auténtica vocación. En estos años de acompañamientos he perfilado la doula que he querido ser y, ahora, en este momento de mi vida, sé que lo he conseguido.Acompañar en un arte.Y como en todas las destrezas artísticas, con atención, cariño y práctica se alcanza la experiencia. Si comparto aquí mis formaciones iniciales y las diversas actualizaciones, es para que, aquellas personas a las que pueda interesante, sepan cuáles son mis bases.He llegado a ser consciente de que no puedo cambiar el mundo pues hay muchos intereses y ambición de por medio, por ello abandono el activismo desde la lucha, de manera que resguardo mis energías para lo que SÍ puedo hacer que es ACOMPAÑAR de la mejor manera que sé hacerlo, con PRESENCIA, poniendo el alma en ello , estando al servicio de la mujer que me llama, pues acompañar se trata de SER y ESTAR.

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Plan de apoyo perinatal: antes, durante y después del parto.

Cuando una mujer piensa en quedarse embarazada, es posible que le asalten una serie de dudas en cuanto a sus necesidades ¿Qué hacer? ¿Qué comprar? ¿Cómo informarme? ¿Cómo elegir médico/hospital?

Cada mujer es un mundo y según su forma de entender la vida, resolverá las cuestiones con más o menos facilidad.

Y aunque yo como doula no suelo aconsejar, sí puedo decirte cómo lo veo por si te sirve para algo. Ten en cuenta que todo lo que te voy a contar surge desde mi experiencia personal y a través de los años acompañando a otras mujeres.

Hoy en día una mujer sabe enseguida si está embarazada gracias, o desgraciadamente, a las aplicaciones y los tests rápidos que dan resultados casi inmediatos. Algunas mujeres tienen sus reservas y no comunican la noticia hasta pasado el primer trimestre por precaución ante una posible pérdida perinatal. Otras, en cambio, enseguida lo notifican a amigos y familiares. Si te preguntas qué hacer, te diré que lo que tú quieras. No hay una norma, no hay nada que nos diga qué es lo más adecuado. Así es que siente lo que tu conciencia te dice y obra en consecuencia.

En cuanto a actividades, ejercicios, talleres, formaciones…para embarazas, si miras la oferta que hay te vas a volver tarumba. Es un mercado altamente variado. ¿Qué es lo que realmente necesitas? Muy poco, la verdad. Según mi experiencia, lo más importante es tener la información de lo que está pasando en tu cuerpo y en tus emociones, de lo que va a suceder para que tu bebé nazca, cómo cuidar a tu criatura y cómo vas a sentirte en el puerperio. A partir de ahí, mira cuál es tu necesidad real, qué necesitas saber e integrar para sentirte en armonía contigo misma, para gozar el embarazo, enfrentarte al parto sin miedo, aceptar la crianza de tu bebé tal y como venga, y llevar el puerperio de la manera más consciente y serena. Si hay algo emocional que arrastras, si no te sientes feliz, si tienes mucho miedo o mucha tristeza, consulta con una psicóloga perinatal de confianza, a poder ser, con referencias.

En cuanto a la parte meramente física, haz lo que te haga sentir bien. No sigas la corriente. No te metas en algo que te cree más ansiedad. No te pongas horarios rígidos. Hagas lo que hagas (yoga, pilates, matronatación, ejercicios de fuerza, meditación…) que sea para disfrutar. Si no es así, será contraproducente.

Respecto a la fecha probable de parto sí que tengo una aportación interesante que hacer pues, llegado el momento, se puede hacer muy pesado responder a diario a todas esas personas que, con buena intención, no hacen más que preguntar ¿Todavía no? “Este bebé no quiere salir? “Madre mía, no sé cómo aguantas”Vas a tener un bebé enorme” y otras lindezas. Es necesario saber que la fecha exacta de las 40 semanas es la más improbable para que un bebé nazca, pues la mayoría de mujeres primíparas se ponen de parto en la semana 40/41 (aproximadamente el 35%) y entre la 41/42 (el 20%). Así, una buena solución es no decir la fecha probable de parto que da el personal sanitario y calcular 15 días más. Mejor que piensen que ha nacido antes a que te den la turra dos semanas. Algunas mamás que yo he acompañado lo han hecho y han pasado sus últimos días de embarazo la mar de tranquilas. Tú verás.

A la hora de elegir médico/matrona/hospital, con la información que has recabado, piensa bien qué tipo de parto quieres tener: hospital público o privado, un parto totalmente fisiológico (sin nada de medicación), un parto con anestesia epidural… Ten en cuenta que, aunque hay una Estrategia de Atención al Parto Normal, los protocolos pueden variar según el hospital. Si te da igual y te pones en manos de quien “te toque” con toda tu confianza, también está bien. Es tu decisión y es lo que vale.

Si decides que te acompañe una doula en tu camino maternal, encuentra la que más se adapte a tu forma de ser. El acompañamiento de la doula se basa en la confianza mutua y ella será quien vele, de una manera directa e incondicional, por tu bienestar. Con ella podrás hablar de todo lo que te inquiete, pedir la información que necesites, expresar tus miedos y tus dudas, si los tienes. Y, dependiendo del hospital elegido para parir, podrá está contigo todo el tiempo necesario. Hay una doula para cada mujer, te lo aseguro.

Todo el trabajo personal que lleves a cabo antes del parto, será lo que te lleve a destino. De ti depende. De nadie más. De las elecciones que hagas. No depende de tu pareja, ni del hospital, ni de la ginecóloga o matrona, ni de tu doula, de ahí la importancia de informarte, elegir y asumir las consecuencias.

Antes de que nazca tu bebé es interesante que sepas cómo vas a gestionar el tema de las visitas posparto. Si te digo la verdad, lo recomendable es evitarlas al máximo. El bebé termina de llegar a un mundo desconocido y hostil. Tú estarás cansada, emocionada, vulnerable y lo que menos necesitáis los dos son voces, olores, consejos, miradas…Importante este tema para que lo gestione la pareja, de ahí la necesidad de hablarlo y dejarlo bien atado antes de que nazca el bebé. Por otro lado, si quieres que tu habitación se llene de gente, de flores, de voces, de olor a colonia o a tabaco, está bien, es tu elección y nadie tiene derecho a decirte que no lo hagas. (si tu bebé llora desconsoladamente por la noche, no creas que es por hambre).

El recién nacido es un ser indefenso que depende al 100% de su madre. Todo lo demás, sobra. Por eso es súper importante que hayas leído sobre qué es un bebé recién nacido en cuanto a necesidades de alimentación, de contención, de sueño, para que luego no vengan las sorpresas, los disgustos y tengas que buscar rápidamente alguien que, desde una mirada patológica, quiera venderte soluciones.

Y como ya estás en pleno puerperio, sí voy a decirte que te escuches, que pidas el cuidado que necesites, que priorices tu descanso junto a tu bebé. Que sea tu pareja, si la tienes, quien se encargue de la intendencia y la logística. Que todo lo demás es secundario. Que si tienes ganas de llorar unos días se considera normal, es el llamado baby blues. Que si esas ganas de llorar, junto a cansancio infinito y tristeza van más allá en el tiempo, recurras a una profesional, una psicóloga perinatal con experiencia en posparto. No lo dejes. Tu bebé conoce el mundo a través de ti. Porque tú eres su mundo.

  • Infórmate de todo lo que necesites saber, pero con medida. Un exceso de información puede llevarte a confusión si no queda bien integrada.
  • Exige a tu pareja que sea corresponsable. Excepto gestar, parir y amamantar, todo lo demás puede hacerlo él (o ella).
  • Ten siempre presente tus necesidades en cuanto a cuidados. Procura que sean satisfechas. Si tú estás bien, tu bebé estará bien.

Please note: This blog article is intended for informational purposes only and does not constitute medical advice. The information provided should not be a substitute for professional medical advice, diagnosis, or treatment. Always seek the advice of your qualified healthcare provider with any questions you may have regarding a medical condition. Never disregard professional medical advice or delay in seeking it because of something you have read on this blog.

Takeaways

  • Infórmate de todo lo que necesites saber, pero con medida. Un exceso de información puede llevarte a confusión si no queda bien integrada.

What you can do for yourself

  • Ten siempre presente tus necesidades en cuanto a cuidados. Procura que sean satisfechas. Si tú estás bien, tu bebé estará bien.

What your partner can do for you

  • Exige a tu pareja que sea corresponsable. Excepto gestar, parir y amamantar, todo lo demás puede hacerlo él (o ella).