En el parto, somos equipo: doula, pareja y personal sanitario (o deberíamos serlo)

Soy DOULA por auténtica vocación. En estos años de acompañamientos he perfilado la doula que he querido ser y, ahora, en este momento de mi vida, sé que lo he conseguido.Acompañar en un arte.Y como en todas las destrezas artísticas, con atención, cariño y práctica se alcanza la experiencia. Si comparto aquí mis formaciones iniciales y las diversas actualizaciones, es para que, aquellas personas a las que pueda interesante, sepan cuáles son mis bases.He llegado a ser consciente de que no puedo cambiar el mundo pues hay muchos intereses y ambición de por medio, por ello abandono el activismo desde la lucha, de manera que resguardo mis energías para lo que SÍ puedo hacer que es ACOMPAÑAR de la mejor manera que sé hacerlo, con PRESENCIA, poniendo el alma en ello , estando al servicio de la mujer que me llama, pues acompañar se trata de SER y ESTAR.

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En el parto, somos equipo: doula, pareja y personal sanitario (o deberíamos serlo)

La Naturaleza nos concede a las mujeres diez meses lunares de embarazo para preparar el evento final, por eso suelo decir que el parto es el momento de la verdad. Todo lo que no se haya hecho antes (información, conocimiento de cómo sucede un parto y qué puede ocurrir, integración del proceso, búsqueda de profesionales, lugar…) una vez empezado el parto ya no se puede hacer. Porque el nacimiento, el parto tiene su ritmo y cuanto menos se le interrumpa mejor para mamá y bebé.

Estoy convencida y mi experiencia así me lo confirma, que acompañar a la mujer de una manera multidisciplinar en este proceso da lugar a resultados más satisfactorios.

Si bien es cierto que ésta es una realidad, no es menos cierto que nos encontramos ante un escollo de momento, infranqueable: en la Comunidad Valenciana que es donde yo vivo: en los hospitales públicos, el acompañamiento en el parto está restringido a una sola persona que, normalmente, es el padre o pareja de la mujer que va a parir. Curiosamente compruebo que, en los hospitales privados cada vez tenemos mejor aceptación y cabida.

Tener que elegir y/o renunciar a alguna de estas figuras, para la madre ya puede suponer cierto nivel de ansiedad.

Cuando acompaño un parto digo claramente que soy la doula. Generalmente y salvo cuando acompaño con un equipo que  me conoce, el personal sanitario no suele saber cuál es mi cometido junto a la madre. Si me preguntan, fenomenal, se lo explico. Si no lo hacen, fenomenal también, cada una a lo suyo.

Mi presencia como doula es de apoyo emocional, un poco de traductora emocional entre madre/padre-pareja/personal sanitario. Y es una presencia constante y continua mientras el parto sigue su curso, incluso con algún equipo sanitario, también acompaño a la madre cuando es una cesárea, incluso con su pareja.

Yo conozco a la mujer que está pariendo, sé qué es lo que quiere, sé cómo se siente y hasta dónde puedo llegar. Yo la observo, apenas necesito hablarle (porque todo ya lo habíamos hablado anteriormente durante el acompañamiento en el embarazo). Sé que puedo ofrecerle y qué podría rechazar, incluso sentarle mal.

Así, me comunico con su pareja si es necesario, contándole qué está pasando, por qué se muestra de esa manera, en qué momento del parto se encuentra… porque desde fuera, sobre todo siendo hombre, no siempre es fácil comprender las señales…

Me comunico con el personal sanitario, siempre que esté dispuesto a hacerlo conmigo pues esto ya es una cuestión muy personal: hay matronas y obstetras que me cuentan, me preguntan, me explican, me integran… y otros que no lo hacen. Como digo, esto va en la persona, no en el profesional.

Hace bastantes años, cuando comencé en Facebook, había una matrona que se mostraba abiertamente en contra de las Doulas. Trabajaba en un hospital público y nunca había conocido a una. Yo tenía cierta simpatía hacia ella, me mostraba abierta y respetuosa incluso con su creencia e intentaba hacerle ver que estaba equivocada. Un día, le envié un mensaje invitándola a un café. Quería que me conociera para explicarle de viva voz qué era, qué no era, qué hacía y qué no hacia una doula. Y accedió. Tras una distendida charla y una infusión, me dijo que si todas las Doulas eran así y trabajaban tal y como yo le había dicho, ella estaría encantada de tener a una doula en su equipo del hospital. A partir de ahí, su discurso cambió y mantuvimos una relación más cordial hasta el momento que desapareció de las redes sociales.

He de confesar que en los años que llevo acompañando, he tenido y tengo buena acogida con el personal sanitario, que solamente una vez una matrona me “prohibió” la entrada al paritorio porque a ella le daba la gana (literal), que excepto en esta ocasión, me siento acogida y respetada en mi papel de doula.

¿Por qué?  Pues esto mismo me han preguntado algunas compañeras, qué hacer para tener buena acogida.

Para mí la respuesta es fácil: ser respetuosa con el personal sanitario de la misma manera que quiero que lo sean conmigo. Por ejemplo, yo nunca entro en cuestiones sanitarias. Quien propone una determinada actuación es la matrona u obstetra, yo la comento con la madre y su pareja, les desgrano lo que van a hacer, por qué, los posibles resultados y son ellos los que finalmente deciden, porque, aunque pidan mi opinión o consejo, yo no puedo tomar partido en ello. No es mi cuerpo, no es mi bebé, no es mi pareja. Yo solamente acompaño, valido y refuerzo su decisión.

Cierto es que, en ocasiones, viendo actuaciones sanitarias, protocolos, con los que yo no estoy de acuerdo, he tenido que respirar y recordar que no estoy ahí para discutir con nadie, que mi papel es de apoyo y cuidado a la madre y que, en todo caso, eso se podría haber evitado, o no, si hubieran elegido otro hospital/profesional. En resumen, que mi papel es de acompañante, no de salvadora.

Este mes de diciembre hace cuatro años que casi todos los partos los he estado acompañando con un equipo privado puesto que acompaño a muchas mujeres de otros países y no todas tienen Seguridad Social. Y otras mujeres que, aun teniéndola y por malas experiencias en ciertos hospitales, deciden parir de nuevo de una manera más…humanizada.

La primera vez que acompañé con este equipo fue un parto rápido, fisiológico, absolutamente animal y maravilloso, de manera que la ginecóloga y yo llegamos cuando el bebé ya había nacido ¡Fue perfecto! Esta doctora me preguntó si era la doula de la madre (ella le había hablado de mi) y le dije que sí. Me sorprendió su respuesta “Yo prefiero que las mujeres tengan a su doula, porque se nota el trabajo previo, porque vienen a parir más serenas, porque paren más relajadas” son palabras que nunca olvidaré.

  • Si te planteas parir con una doula a tu lado, asegúrate de que el centro que elijas lo permite y háblalo también con tu personal sanitario si tienes la oportunidad de conocerlo antes del parto.
  • Tu pareja debe saber que una doula no le va a desplazar, que siempre estará en su lugar de padre, o madre. Que incluso la doula también velará por su bienestar. Y debe comprender la importancia que tiene estar acompañada por una figura de mujer con experiencia en partos y presencia constante.

 

  • No escatimes en ti. Como alguna mujer me ha confesado, tener una doula en el parto es una buena inversión. Busca una doula con la que te sientas segura, cuidada, escuchada, entendida, valorada y validada.

 

Y como dijo Laura Gutman “no todas las mujeres necesitan una doula, pero todas se la merecen”

 

 

Please note: This blog article is intended for informational purposes only and does not constitute medical advice. The information provided should not be a substitute for professional medical advice, diagnosis, or treatment. Always seek the advice of your qualified healthcare provider with any questions you may have regarding a medical condition. Never disregard professional medical advice or delay in seeking it because of something you have read on this blog.

Takeaways

Si te planteas parir con una doula a tu lado, asegúrate de que el centro que elijas lo permite y háblalo también con tu personal sanitario si tienes la oportunidad de conocerlo antes del parto.

What you can do for yourself

No escatimes en ti. Como alguna mujer me ha confesado, tener una doula en el parto es una buena inversión. Busca una doula con la que te sientas segura, cuidada, escuchada, entendida, valorada y validada.

What your partner can do for you

Tu pareja debe saber que una doula no le va a desplazar, que siempre estará en su lugar de padre, o madre. Que incluso la doula también velará por su bienestar. Y debe comprender la importancia que tiene estar acompañada por una figura de mujer con experiencia en partos y presencia constante.