Cuando estás embarazada empiezas a plantearte qué hacer con la alimentación de tu bebé cuando nazca. La mayoría piensan que quieren darle el pecho y es cuando empiezan a buscar información y a leer sobre la lactancia materna. Pero pocas veces nos encontramos con información acerca de los posibles problemas que pueden asociarse a la lactancia. Esto lleva a que, cuando nace el bebé, entre el miedo, el cansancio, la opinión de los de alrededor y la poca ayuda que te ofrecen pues tengas dudas de si lo estás haciendo bien o no.
Lo primero que te van a decir es que es normal que dar el pecho duela al principio y que tanto el bebé como tú tenéis que acostumbraros y aprender. Pero déjame decirte que esto no es así: tu bebé sabe tomar el pecho y tú sabes darlo, porque somos mamíferos y desde que nacemos tenemos los instintos y reflejos necesarios para que eso ocurra.
Entonces, ¿qué ocurre cuando me duele mientras mi bebé está en el pecho? O ¿Por qué noto que mi bebé está inquieto mientras mama y no se engancha bien? Eso es lo que vamos a ver en este artículo.
Primero de todo hay que entender dos aspectos súper importantes sobre la lactancia y la buena instauración de ella. Cuando el bebé nace hay que ponerlo al pecho dentro de las primeras dos horas de vida, y si es posible hacer un agarre fisiológico ¿Qué quiere decir esto?
Cuando los bebés nacen están en alerta, pendientes de su madre y con todos los sentidos activos para buscar el pecho materno, pero cuando pasa esta alerta, van a dormir y estarán aletargados durante unas horas por el cansancio del parto. Si en esas dos primeras horas hemos conseguido un agarre al pecho, después será mucho más fácil que lo haga por sí solo.
Además, si ese agarre es fisiológico, es decir, que sea el bebé el que busque el pecho desde la barriga de la madre y se enganche por sí solo sin ninguna ayuda por nuestra parte ni de otra persona, también tendrá más fácil el posterior enganche cuando salga del estado de letargo.
Por lo tanto, ¿qué influye en que mi bebé se agarre bien al pecho?
Para empezar:
- Un agarre en las primeras dos horas de vida en su estado de alerta.
- Un agarre fisiológico tras el parto sin ninguna interferencia externa.
Teniendo esto hecho tenemos más de la mitad del trabajo hecho, para que me entendáis. Pero es verdad que podéis decirme alguna: “es que yo lo hice y aun así me dolía mucho”, “al principio iba todo genial pero cuando avanzaban los días me salieron grietas” “después de una semana dando el pecho empezó a ponerse nervioso y no se agarraba bien”. Y como estas, mil frases más.
¿Qué ocurre entonces en estos casos? Pues que, aunque hayamos hecho esos dos aspectos que hemos comentado antes, a veces puede haber una causa física que dificulte el agarre, y es aquí donde nos vamos a parar ahora.
Para empezar vamos a ver cómo sería un buen agarre y una buena postura.
Para un buen agarre es necesario que:
- Pezón toque la nariz del bebé y cuando abra la boca y extienda un poco la cabeza, entonces introducimos el pecho en la boca.
- Boca bien abierta y lengua hacia fuera y ancha para abrazar bien el pecho.
- Labios evertidos.
- Tiene que haber gran parte de la areola en la boca del bebé.
Para una buena postura es necesario que:
- Oreja, hombro y cadera estén alineados.
- Cuerpo del bebé bien pegado al cuerpo de mamá.
- Cabeza del bebé un poco extendida.
- Nariz, mofletes y mentón en contacto con el pecho.
Si tenemos un buen agarre y una buena postura volvemos a tener gran parte del trabajo hecho. A veces solo con corregir un pequeño movimiento en el agarre o en la postura haremos que el problema que haya desaparezca.
Pero, ¿Qué ocurre si aun así mi bebé tiene problemas en el agarre?
Es cuando pasamos a una valoración física. A veces, a pesar de que por parte de mamá todo esté correcto, por parte del bebé puede haber algún problemilla que haya que valorar y tratar. Esto puede ser:
- Tensión muscular por el parto
- Tortícolis
- Anquiloglosia (frenillo lingual corto)
- Dolor en el bebé.
Si el bebé siente dolor o tiene tensión muscular va a estar inquieto en el pecho y eso provocará que no sea capaz de hacer un buen agarre. Si tiene una tortícolis le costará más mamar de un pecho que de otro porque va a estar incómodo con el cuello hacia el lado que le duele. Y si mi bebé tiene una anquiloglosia, su lengua no va a poder hacer un buen agarre ni una buena succión.
¿Cómo podemos ver si presenta algo de esto?
Si vemos que desde el principio me duele dar el pecho, o mi bebé está inquieto siempre que mama, o todo va bien pero de repente empieza a sentirse molesto y me empieza a doler, o aparecen grietas u obstrucciones, tenemos que valorar qué es lo ocurre.
Lo ideal es acudir a un especialista en lactancia materna, si es fisioterapeuta puede ayudar mucho más en el caso de haber tensiones musculares. Este profesional va a valorar el agarre y la postura, y si todo está bien valorará a tu bebé para ver de dónde viene esa dificultad en el agarre.
Una vez hecha la valoración entonces se pasará al tratamiento, que puede ser simplemente corregir la postura o tratar esa tensión muscular o anquiloglosia.
Así que ante todo tranquilidad, como siempre digo, y recuerda estos tips básicos e importantísimos:
- Tu bebé sabe tomar el pecho y tú sabes dárselo desde que nace, confía en eso.
- Un buen agarre se consigue desde el momento en el que el bebé nace.
- La lactancia NO debe doler nunca, y si duele hay algún problema que corregir.
- Todo tiene solución y con ayuda puedes seguir dando el pecho perfectamente.
- Si ves que tu bebé tiene dificultad en el agarre o tienes dolor, consulta con un especialista en lactancia materna.
¿Tienes alguna duda o quieres hacer alguna consulta? Escríbeme y lo vemos tranquilamente, estamos aquí para ayudarte y para hacer que tu lactancia sea perfecta.
PARA LLEVAR: Tu bebé sabe tomar el pecho y tú sabes dárselo desde que nace
PARA TI: Olvida lo que te digan los de alrededor, estás perfectamente capacitada para dar el pecho a tu bebé y, aunque te diga que duele al principio, confía en tu instinto y piensa en ti y en tu bebé
EN PAREJA: pídele ayuda ante las opiniones externas y si necesitas pedir cita a algún profesional
