La crianza comienza antes de nacer

Soy educadora, doula, escritora y conferencista. Desde hace más de una década acompaño procesos de niñez, crianza y desarrollo humano, integrando mi formación académica con la experiencia en espacios educativos y en el acompañamiento a familias. Creé y guie durante 12 años un espacio educativo que recibió a más de 200 familias. Brindo charlas, talleres y asesoramientos, y he acompañado nacimientos tanto en casa como en ámbitos hospitalarios.

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La crianza comienza antes de nacer

La crianza comienza antes de nacer: sembrar bases saludables desde el embarazo

Durante mucho tiempo se ha instalado la idea de que la crianza comienza cuando el niño o la niña crece, cuando habla, cuando “entiende”. Sin embargo, cada vez somos más quienes comprendemos que la crianza empieza mucho antes: comienza en el embarazo, en ese tiempo íntimo y fundante donde no solo se gesta un cuerpo, sino también un vínculo, un entorno emocional y una forma de habitar el mundo.

Sentar bases saludables durante el embarazo implica revisar el contexto que rodea esa gestación: los niveles de estrés, los vínculos cercanos, los espacios que se habitan y las decisiones que se toman. Es indispensable comprender que todo deja huella.

La alimentación, por ejemplo, no es solo una cuestión nutricional. Es una forma de cuidado, de presencia, de escucha hacia el propio cuerpo. Elegir qué comer, cómo hacerlo y en qué condiciones es también una manera de establecer una relación con el bienestar que luego se trasladará a la crianza.

Pero hay algo aún más profundo: las decisiones. Durante el embarazo se empiezan a tomar decisiones que marcarán el camino: cómo se quiere vivir el proceso, con quién compartirlo, qué tipo de parto se imagina, qué límites se quieren sostener, qué información incorporar y cuál dejar afuera, y qué acuerdos se establecerán en relación con la crianza de ese nuevo ser. Estas elecciones, lejos de ser detalles aislados, construyen una narrativa interna que luego se reflejará en la manera de maternar o paternar.

En este recorrido, el acompañamiento cobra un valor esencial. Estar acompañada no es un lujo, es una necesidad. Dentro de ese entramado de sostén, la figura de la doula emerge como un espacio de cuidado singular. La doula no reemplaza ni interviene, sino que acompaña desde la escucha, la presencia y el respeto profundo por los procesos individuales. Sostiene emocionalmente, ofrece información y, sobre todo, recuerda a la mujer su propia capacidad. En estos siete años como doula y educadora, he podido observar cómo una base sólida de bienestar, decisión y construcción de hábitos sostiene una crianza mucho más elegida y saludable.

Porque criar no empieza cuando el niño o la niña “habla o interactúa”, empieza mucho antes: en los gestos cotidianos, en las rutinas que se crean, en los rituales que se repiten y en la coherencia entre lo que se siente, se piensa y se hace. Ese entramado invisible es el que da forma a la relación futura con los límites, con la seguridad y con el mundo.

El embarazo es, entonces, una oportunidad única: la de sembrar. Sembrar presencia, conciencia y cuidado, no desde la exigencia de hacerlo perfecto, sino desde la intención de habitar el proceso de manera más conectada y amorosa.

Comprender, entonces, que cada decisión, cada gesto y cada forma de acompañar(se) durante el tiempo de gestación se constituyen como los cimientos de una construcción humana: ese nuevo ser, esos nuevos padres y esa nueva familia.

Please note: This blog article is intended for informational purposes only and does not constitute medical advice. The information provided should not be a substitute for professional medical advice, diagnosis, or treatment. Always seek the advice of your qualified healthcare provider with any questions you may have regarding a medical condition. Never disregard professional medical advice or delay in seeking it because of something you have read on this blog.

Takeaways

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