Cómo elegir materiales y juguetes que realmente acompañen

Soy Tania😊, Maestra de Educación y asesora de la Educación Real. Actualmente acompaño la infancia en una escuela, en etapa de 0 a 3, donde acompaño cada día la infancia desde el respeto, la empatía y la comprensión. Además, realizo asesorías personalizadas basadas en la Educación Real, una filosofía educativa libre de violencia que ofrece herramientas concretas para acompañar la crianza con calma, respeto y conexión. También imparto talleres y charlas dirigidos a familias y profesionales que desean comprender y acompañar la infancia. Otra forma de enseñar sí es posible. Ven y descubre cómo la Educación Real también te puede ayudar a ti 🤗.

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Cómo elegir materiales y juguetes que realmente acompañen

Si hay algo que muchas familias han vivido alguna vez es este momento: compras un juguete precioso, grande, lleno de funciones… y al llegar a casa tu hijo o hija decide que la verdadera maravilla es la caja.

Y aunque pueda parecer frustrante, en realidad es una señal maravillosa.

Los niños no buscan juguetes llamativos:buscan experimentar, descubrir, conocer, explorar. Y para eso, muchas veces, los objetos más sencillos son los que mejor acompañan su desarrollo.

Los materiales no son objetos: son oportunidades

A veces pensamos que cuantos más juguetes tengan, más aprenderán. O que lo más educativo es lo que tiene luces, sonidos y un montón de funciones. Pero la realidad es mucho más simple: lo que hace crecer a un niño o niña es lo que pueden hacer ellos, no lo que hace el juguete.

Un material –cualquier material– es valioso si le permite:

• crear,

• probar,

• equivocarse,

• imaginar,

• resolver,

• transformar,

• investigar.

Por eso la caja, la cuchara de madera o los vasos de plástico se convierten en sus favoritos: no les dicen cómo jugar. Les dejan hacer, que es exactamente lo que necesita su cerebro para desarrollarse.

Por qué no necesitamos juguetes que lo hagan todo

La industria del juguete avanza hacia lo llamativo: luces, canciones, movimientos automáticos, voces, estímulos por todas partes. Pero cuando un juguete lo hace todo, el niño hace poco. Y cuando el niño hace poco, también aprende poco.

Los juguetes demasiado ruidosos o que funcionan solos suelen tener estos problemas:

• Dan poco margen a la imaginación

Si ya viene “hecho”, no necesitan inventar nada.

• Limitan la creatividad

Si un juguete ya tiene una función fija, el niño solo puede jugar de una forma.

• Les convierten en espectadores

El juguete decide todo: cuándo suena, cómo se mueve, qué pasa después.

• Pueden sobreestimular

Mucho ruido o muchas luces generan cansancio y, a veces, frustración.

• Crean una sensación falsa de aprendizaje

No por cantar los colores van a aprenderlos: lo que les enseña es tocarlos, verlos, vivirlos.

Este tipo de juguetes no son los que más aportan al desarrollo.

La importancia de los materiales no estructurados

Si hay algo que nunca falta en el juego de cualquier niño o niña, es aquello que no tiene una función fija. Esos materiales que pueden ser mil cosas a la vez. A eso los llamamos materiales no estructurados, y son verdaderas joyas.

Cuando les ofrecemos materiales abiertos, cotidianos, sin una función rígida, el mensaje que les llega es: “Tú decides. Tú creas. Tú inventas”. Y ahí es cuando sucede la magia del aprendizaje real.

Seguramente ya tienes muchos de estos en casa.

Algunos ejemplos:

• Palos, piedras, piñas

• Telas, pañuelos, bufandas

• Tapones, conchas, recipientes

• Cajas, tubos de cartón

• Bloques de madera

• Cucharas, coladores, embudos

• Arena, agua, arroz, harina…

¿Por qué son tan potentes?

Porque fomentan la creatividad, el pensamiento, la autonomía, la concentración, regulan sus emociones a través del movimiento y la expresión libre y potencia la capacidad de resolver problemas. Y además permiten un tipo de juego que dura muchísimo más tiempo, porque no se agota: cada día pueden convertirse en algo diferente.

Entonces, ¿cómo elijo materiales adecuados?

Te dejo algunas ideas prácticas para que puedas escoger con confianza y sin necesidad de comprar por comprar.

1. Pregúntate: “¿Quién hace más, el juguete o el niño?”

Si la respuesta es “el juguete”, mejor pasar.

2. Prioriza lo sencillo

Los materiales simples suelen ser los que más juego dan.

3. Observa qué le interesa ahora mismo

Quizá está en una etapa de llenar y vaciar, o de construir, o de transportar… Elige en función de eso.

4. Busca cosas que tengan usos abiertos

Si puede convertirse en varias cosas, es un acierto.

5. No subestimes los objetos cotidianos

A veces un embudo, un bol y una cuchara valen más que un juguete sofisticado.

6. Recuerda que el juego no necesita mucho

No necesitan una habitación llena, necesitan materiales que puedan usar de verdad.

El poder de lo cotidiano

Los niños y niñas aprenden mejor cuando pueden experimentar por sí mismos. Cuando sienten, tocan, prueban, desmontan, mezclan, crean… Cuando el material se adapta a su forma de jugar, no al revés.

Por eso la mayoría de las veces no necesitan más cosas, sino cosas que tengan sentido para ellos.

Y aquí está la parte más bonita: muchas de esas cosas ya están en tu hogar.

¿Quieres saber qué materiales recomiendo por edades y para qué sirven?

He preparado una guía gratuita que te puede ayudar muchísimo, tanto si estás empezando a seleccionar juguetes como si quieres simplificar lo que ya tienes en casa.

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Estoy aquí para acompañarte a hacer que el juego de tus hijos sea más libre, más creativo, y mucho más sencillo de lo que imaginabas.

Please note: This blog article is intended for informational purposes only and does not constitute medical advice. The information provided should not be a substitute for professional medical advice, diagnosis, or treatment. Always seek the advice of your qualified healthcare provider with any questions you may have regarding a medical condition. Never disregard professional medical advice or delay in seeking it because of something you have read on this blog.

Takeaways

Los niños no necesitan juguetes que “lo hagan todo”, necesitan materiales que les dejen hacer: crear, probar, imaginar, transformar. Lo que acompaña de verdad es lo sencillo y no estructurado (cajas, telas, cucharas, bloques…), porque abre el juego y el aprendizaje real.

What you can do for yourself

Suelta la presión de comprar más y más. Observa el interés actual de tu peque (llenar/vaciar, construir, transportar) y prioriza lo simple y abierto. Evita juguetes que sobreestimulan o deciden por él; en casa ya tienes tesoros que valen más que lo llamativo.

What your partner can do for you

Acordad un criterio común: “¿quién hace más, el juguete o el niño?”. Optad por materiales abiertos, preparad el ambiente y rotad pocos recursos para sostener concentración y calma. Menos “funciones”, más juego real.