APEGO SEGURO SIN PRESIÓN
Pequeñas acciones que suman
“Los niños necesitan tiempo. El nuestro”
Carlos González
Probablemente ya has escuchado hablar del apego seguro incluso antes de ser mamá, de la importancia que tiene crear este tipo de apego con tu bebé porque su destino final en la vida va a depender de ese tipo de apego y de que tú se lo proporciones correctamente.
Así… sin presión…
Efectivamente, es importante crear un apego seguro con tu bebé, porque este apego seguro va a ser una red para su futuro, pero ¿Qué es es el apego? Es el vínculo emocional que se desarrolla entre el bebé y sus cuidadores principales (normalmente la madre y más adelante también con el padre), es el vínculo que va a permitir a ese bebé explorar, investigar o volver a esa figura importante cuando encuentre peligro o dificultad. Y es precisamente la respuesta de ese cuidador principal, la que va a determinar el tipo de apego que se va a desarrollar en ese bebé.
Pero no solo las respuestas son importantes, también lo es la capacidad de la figura principal para cubrir las necesidades del bebé de manera constante y consciente, y no solo hablamos de necesidades de alimentación, higiene o descanso, hablamos de necesidades emocionales, de consuelo, de juego o de cercanía.
Cuando la figura de referencia puede vincularse de manera correcta y bonita con su bebé, de manera constante, de manera tranquila, respetando sus ritmos y dejando autonomía para su propia exploración, podemos decir que en ese bebé se está formando un apego seguro.
Afortunadamente, a día de hoy tenemos la suficiente información a nuestro alcance para saber que dejar llorar a nuestro bebé no es la manera para que aprenda a dormir o que el castigo, la retirada de la mirada o el no consuelo, no hace que ese bebé aprenda a portarse de manera correcta.
Entonces, mamá, papá ¿Qué podemos hacer para criar a nuestra criatura con un apego seguro sin presión?
Creo, sinceramente, que uno de los mejores consejos que puedes recibir como mamá o como papá, es que hagas caso a tu instinto, que hagas lo que creas que debes, lo que tu cuerpo, tu mente y tu corazón te digan lo que tienes que hacer…
Una mamá no puede contenerse ante el llanto inconsolable de su bebé, su cuerpo, su mente y su corazón le impulsan a cogerlo en brazos, calmarlo, susurrarlo y acomodarlo en su pecho seguro para ofrecerle la calma y la protección que necesita.
Y es eso precisamente lo que los bebés necesitan desde que nacen hasta… ¿Siempre? o ¿es que cuando eres adulto ya no necesitas el abrazo de tu madre o de tu padre?
Un bebé desde que nace necesita tiempo, necesita presencia, necesita que estemos ahí, necesita conexión para poder crecer, no solo a nivel físico, sino también a nivel cerebral, a nivel emocional, para poder sentir seguridad en lo que se propone hacer.
Los bebés al nacer solo conocen la voz de su mamá, de su papá, de sus hermanos (si los tienen) luego empiezan a reconocer los olores y por último la visión ¿que quiero decir? que son los gestos que tenemos con el bebé, la manera en la que le hablamos, cómo le cogemos en brazos, como nos acercamos a él, lo que le va a proporcionar esa seguridad, lo que le va a enseñar que ese mundo, todavía desconocido para él y que pronto empezará a explorar y conocer, sea un mundo seguro, un mundo bonito donde él va a vivir.
Mamá, es normal que tu bebé llore, que tu bebé quiera estar a tu lado, te busque, eres su refugio seguro y lo único que tienes que hacer es estar, estar a su lado de manera amable, de manera que él sienta que, efectivamente eres su mundo y su refugio seguro.
Claro que habrá momentos duros, irás al baño y justo en ese instante se despertará de la siesta y llorará sin consuelo porque no estás a su lado y además tardas unos minutos en llegar, y también llegará un día en el que te irás de casa sin él, le dejarás con otra persona con la que también se vinculará (abuelos, maestros…) y te dolerá en el alma… lo sé… pero tú vas a volver y tu bebé va a volver a tus brazos.
Lo más importante es que como padres y madres, hagáis siempre lo que el corazón os diga, que actuéis como os hubiera gustado que os trataran, que tengáis claro que los mimos, los brazos, el dormir juntos jamás va a ser malcriar, que el estar, el agacharnos, el hablar despacio y a su altura, jamás les va a hacer daño, que el explicar las cosas, pedir perdón o poner límites con amor y respeto no va a hacer “que se te suban a la chepa”
No, esto es criar con amor para desarrollar un apego seguro y un vínculo sano con nuestras criaturas, una red para su futuro, un refugio al que acudir siempre, da igual la edad que tengan… Siempre vamos a necesitar el abrazo de mamá o el beso de papá.
Ana Torres
Asesora de Maternidad












