La tortícolis muscular congénita (TMC) es una deformidad postural del cuello del lactante causada por el acortamiento muscular del esternocleidomastoideo. Esta es su definición si la buscas en internet, pero realmente ¿qué es el la TMC?
Pues bien, la TMC no es una patología, es un signo que provoca dificultad en el movimiento de la cabeza en el bebé, y cuya causa suele venir desde el parto, aunque a veces también aparece los primeros meses de vida.
Debido a mal posiciones en el útero durante el embarazo, a un parto más largo en el que la cabeza haya estado mal posicionada, a un parto instrumentalizado, o a posiciones mantenidas en las primeras horas de vida, puede aparecer una TMC en el bebé.
Cuando esto ocurre, el músculo esternocleidomastoideo se acorta, provocando lo que comúnmente conocemos como “contractura”, y hace que la cabeza del bebé esté inclinada y rotada siempre hacia el mismo lado, provocando dolor e imposibilidad de hacer el movimiento contrario.
Esto además puede afectar a otras esferas, como es a la lactancia y al desarrollo motor visual y auditivo. Por lo que teniendo en cuenta esto, ¿cómo os podéis dar cuenta precozmente en casa de que vuestro bebé puede presentar una TMC?
- Preferencia de un pecho al mamar o, si es lactancia artificial, siempre hay que cogerlo igual para que se tome el biberón.
- Siempre se coloca igual la cabeza cuando está en la cuna o el carro.
- No gira la cabeza cuando le hablan hacia un lado, pero sí hacia el otro.
- No sigue visualmente un objeto hacia un lado, pero sí hacia el otro.
- No deja que le giren la cabeza manualmente e incluso puede llorar porque le duele.
- No permite ponerle boca abajo y si se pone no es capaz de elevar la cabeza.
- Llora cuando se le cambia de ropa, sobre todo al meter la ropa por la cabeza y al hacer cambios de ella porque no permite el movimiento.
A veces, la TMC tiene un grado muy pequeño y es más complicado ver estos signos anteriores pero siempre los presentará.
Y ahora,
¿qué hago cuando haya observado esto en mi bebé?
Pues primero tranquila porque es tratable así que puedes pedir cita en un fisioterapeuta pediátrico al que le contarás todo esto que has observado y, junto a su valoración, determinará el tratamiento que se le realizará.
El fisioterapeuta va a valorar exactamente lo mismo que vosotros en casa pero de forma más exhaustiva, además de palpar el músculo implicado para ver si existe acortamiento muscular.
Una vez hayamos hecho la valoración, procederemos al tratamiento que básicamente consistirá en:
- Terapia manual en la musculatura afectada para relajar la tensión muscular.
- Estiramientos suaves que el bebé vaya permitiendo para disminuir ese acortamiento.
- Terapia manual de toda la zona craneal y cervical para permitir que todos los huesos tengan una buena movilidad y permitan que la cabeza vaya cambiando su posición.
- Trabajo con sonajeros para que mueva la cabeza sol@.
- Tummy time.
Además del tratamiento en consulta, mandaremos unas pautas para casa que sería el trabajo con el bebé con sonajeros para que vaya moviendo la cabeza a ambos lados, trabajo del tummy time y cambios en las posturas que tenga el bebé en el carro y la cuna.
Con el trabajo de ambos, poco a poco el bebé irá recuperando toda la movilidad cervical, eliminando así la tensión y el acortamiento muscular.
¿Por qué es importante encontrar a tiempo la TMC y tratarla?
Primero de todo, mientras antes se trate, antes se corrige, es decir, menos sesiones va a necesitar y menos dolor pasará porque no tendrá que estar mucho tiempo con ese acortamiento ya que, a medida que pasa el tiempo, el bebé querrá mover aun menos la cabeza y se acortará más el músculo.
Además, como hemos dicho, va a afectar a la alimentación y al desarrollo motor, visual y auditivo.
Otro motivo importante es que una posición mantenida de la cabeza en las superficies, es decir, carro y cuna, puede provocar una plagiocefalia (aplanamiento de una parte del cráneo), y esta, aunque también es tratable, es más difícil de corregir y lleva más tiempo hacerlo, teniendo además que realizar otro tipo de tratamiento.
Por lo tanto, si ves algún signo de alarma lo primero de todo es no preocuparte y estar tranquila, después puedes pedir cita en un fisioterapeuta pediátrico para que lo valore mejor y ver qué tipo de tratamiento necesita.
De todos modos, aunque tu bebé no presente TMC, el trabajo del tummy time y de los movimientos de cabeza con sonajeros son ejercicios muy buenos para que estimules su desarrollo y pases un ratito con él jugando desde que es bebé.











