Rediseñamos la atención a la maternidad desde cero
El periodo de embarazo es para la mujer un momento de gran transformación y alteración de su cuerpo y su identidad psicológica. La mujer sólo dispone de siete meses, si tenemos en cuenta que los dos primeros no pueden tenerse en cuenta porque, por lo general, la mujer no es consciente de su estado, de modo que puede adaptarse a todos los cambios que se producen durante el periodo de gestación.
Este periodo, junto con el parto y el posparto, es sin duda un estado emocionante, excitante y gratificante, pero también un momento de ansiedad y preocupación. (1) Suele haber un aumento de la ansiedad en el primer y tercer trimestre, porque por un lado se experimenta la adaptación al embarazo y a la situación cambiante que conlleva, y por otro se prepara para el cuidado. Durante la gestación se amplifican las sensaciones corporales, aumenta la emotividad, disminuye la memoria y la dificultad de concentración, y aumenta la sensibilidad al entorno y a los estímulos circundantes. (2)
En las últimas semanas y en el periodo postnatal, hay un alto grado de sensibilidad hacia el propio estado y hacia el recién nacido, al que se quiere cuidar, proteger.
La falta de atención es un elemento crucial en el embarazo y los posibles traumas pueden surgir en forma de estrategias de afrontamiento, algunas de las cuales pueden desembocar en trastornos mentales, siendo la depresión un ejemplo de ello. (3)
¿Qué significa depresión? Empujar algo hacia abajo, sentir algo dentro e tratar de empujarlo hacia abajo. Lo que se empuja hacia abajo son las emociones. Si las personas en las que se confía en un momento tan importante no pueden gestionar el miedo, el dolor, la preocupación que pueda sentir la mujer, entonces, para encajar correctamente en la dinámica profesional en el papel de paciente, se tiende en un primer momento a reprimir estos sentimientos, incluso no conscientemente, sino como una adaptación automática, para desembocar después en consecuencias depresivas. La depresión, entonces, es una respuesta a una o más heridas recibidas, la herida de no ser vista, escuchada o protegida.
Para traumatizar a una persona puedes hacerlo con acciones negativas, pero para herirla también puedes simplemente no darle las cosas buenas que necesita.
Desde que el niño o la niña está en el vientre materno, a través de la madre recibe la influencia de la familia, pero detrás de la familia está la sociedad, detrás de la familia está el país, detrás del país está la economía mundial, y la fuerza que hay detrás de todo ello. La familia lo abarca todo y condiciona al niño desde que está en el vientre materno.
Aún hoy se subestima la importancia de las variables relacionadas con la experiencia, llamadas epigenéticas, en la modulación de la expresión de los genes, porque sigue muy arraigada la idea del determinismo genético, que consiste en la determinación casi total de las características por la información genética. Sin embargo, cada vez son más los estudios que destacan el prominente papel de la influencia entre genes y entorno en el desarrollo de una persona. (4) Uno puede cambiar su cuerpo, su género sexual, pero si uno no se siente querido y amado ya durante el embarazo, ¿puede sorprenderse si nace con una incapacidad para amar?
El embarazo es una etapa crucial: todos los acontecimientos que ocurren durante los nueve meses y todas las emociones, positivas o negativas, que experimenta la mujer pueden repercutir en la salud física y psicológica del bebé. Los cambios que experimenta la mujer no sólo son funcionales para la formación del embrión y el feto, sino también y sobre todo emocionales.
Así, si la madre tiene un miedo consciente o inconsciente, si sufre un estado de ansiedad, si le ocurre un suceso trágico o si lleva una vida estresante, toda esta información puede producir posteriormente una serie de consecuencias negativas para la mujer y disfunciones en el niño, estableciendo pautas de comportamiento que pueden persistir. (5)
Imagina que el bebé o la niña es una hoja de papel en blanco y que las decisiones que tomes durante el embarazo determinarán los textos y colores que llenarán esa hoja, para bien o para mal.
Por esta razón, el apoyo emocional, la escucha, la solidaridad y el acompañamiento de la mujer que va a ser madre son esenciales. Es especialmente en este momento cuando la mujer debe contar con más puntos de apoyo para evitar un colapso emocional en momentos de dificultad y confusión. (6)
La salud de la madre influye significativamente en la salud y el desarrollo de sus hijos. Además, los altos niveles de estrés y ansiedad durante el parto pueden asociarse a partos prematuros, abortos espontáneos, mayor probabilidad de complicaciones como la preeclampsia, mayor dificultad en la segunda fase del parto, lo que provoca un aumento de la instrumentación en el parto y un incremento de las cesáreas.
El parto es un acontecimiento neurohormonal que implica un diálogo constante entre el cerebro de la madre y el del bebé. La Dra. Sandra Ortega, ginecóloga del Hospital Vithas Rey Don Jaime de Castellón (España), sostiene que el estrés materno agudo durante el embarazo altera el entorno fisiológico del útero, lo que aumenta el riesgo de bajo peso al nacer y menor perímetro cefálico, altera el desarrollo metabólico y compromete la función inmunitaria y neuroendocrina del bebé. Del mismo modo, los niveles de ansiedad durante la gestación se relacionan con mayores tasas de depresión postnatal y problemas de conexión con el bebé. Esto ocurre porque el estrés materno aumenta el cortisol, la hormona asociada a un mayor riesgo de problemas cognitivos y de comportamiento en la infancia, como el TDAH, un déficit en el desarrollo del lenguaje, y un mayor riesgo de autismo, ansiedad y esquizofrenia en la edad adulta. La liberación de cortisol y adrenalina es percibida por el bebé en situaciones de estrés, pero lo mismo puede decirse en condiciones de felicidad, donde los niveles de serotonina aumentan y pueden atravesar la placenta.
La esfera psicológica de la embarazada es tan importante como la física, aunque a menudo se pase por alto.
Es necesario cuidar el sueño, la alimentación, el ejercicio y evitar situaciones que generen inestabilidad emocional. Al fin y al cabo, se trata de áreas generales y fundamentales que persiguen un mayor bienestar psicofísico en cada etapa de la vida de una persona. A fortiori, por tanto, estos aspectos adquieren una connotación aún más importante en virtud del estado de gestación, tanto para la mujer como para el feto.
Muy a menudo, esta condición se utiliza como motivación para limitar o renunciar completamente a la satisfacción de estas necesidades, que aparecen como secundarias a la necesidad primaria de concentrarse exclusivamente en la gestación, en una forma de espera lo más estática posible para evitar cualquier riesgo o peligro. Pero, como hemos visto, se trata de un error arriesgado, ya que, por el contrario, debemos empezar por prestar más atención a los demás factores fundamentales que deben alcanzar niveles óptimos si queremos enfocar el embarazo como un momento importante de la transformación de la mujer.
Estar embarazada no significa estar enferma
Es importante disfrutar de este proceso, con la responsabilidad que merece, cuidando de sí misma, físicamente y emocionalmente, comiendo bien, descansando lo suficiente y haciendo ejercicio de acuerdo con sus nuevas circunstancias.
Por lo tanto, es esencial prestar una atención integral y multidisciplinar a la mujer, la madre y el recién nacido. En Sequoia Red trabajamos para ofrecerte una red de profesionales especializados en la salud de la mujer embarazada, que incluye tanto servicios médicos como de bienestar, con un modelo híbrido basado en la interconexión del bienestar físico, mental y emocional. Desde ginecólogos, a matronas, pasando por asistencia psicológica, asistencia para hacer ejercicio, asistencia nutricional, asistencia sexual, atención al recién nacido, asistencia para todos los servicios domésticos, de atención a la mujer y a la familia. La interacción sana entre madre e hijo pasa por todas estas áreas y es crucial para el desarrollo saludable de niños y adultos.
Con el parto llega la transición de ser hija a ser madre, con la asunción de nuevas funciones y responsabilidades.
La mujer, que siempre se mueve en un torbellino de emociones y descubrimientos, suma ahora las nuevas expectativas también de la familia y la sociedad, con una transformación física aún más impactante y una nueva vida dada a luz.
Es justo que cada mujer sea reconocida en su pequeño o gran desorden, sin ser comparada con lo de las demás, con dignidad y respeto por su trayectoria.
Por eso queremos ayudar a las mujeres a entender y satisfacer sus necesidades básicas durante el embarazo, para que todas se sientan vistas, escuchadas, comprendidas y protegidas.
Permítanos ayudaros en este proceso.










