Me convertí en madre en enero de 2025. Desde entonces me he enfrentado a un millón de misterios, preguntas y desafíos que llegan con este nuevo rol. A lo largo de este camino sentí una enorme necesidad de apoyo profesional. Pero ¿dónde encuentras a una profesional en tu ciudad que pueda ayudarte mañana, o incluso hoy, cuando realmente lo necesitas?
Mi camino con Sequoia Red empezó durante el embarazo, cuando los cambios en mi cuerpo me llevaron a buscar respuestas: por qué hoy me duele un lado y ayer el otro, por qué estoy siempre cansada y qué puedo comer realmente para desayunar. En esa etapa, cuando una vida crece bajo tu corazón, te vuelves especialmente sensible a todo lo que lees y la confianza en la información se vuelve crucial. Aquí no solo encontré respuestas en los artículos de la plataforma, sino también cosas que ni sabía que necesitaba saber.
Después llegó una lista entera de profesionales cuyo apoyo significó muchísimo para mí.
Yoga para embarazadas: entrenar en casa puede dar miedo cuando temes hacerle daño al bebé; esto requiere la atención y la experiencia de una entrenadora cualificada.
Masaje: después de una jornada completa de trabajo con ocho meses de embarazo, no solo sufre la postura; todo el cuerpo pide relajación. Es un regalo maravilloso para ti, y conviene permitírtelo si puedes.
Y también aparecieron las preguntas: ¿Necesito una doula? ¿Cómo cuido la piel de la barriga? ¿Puedo seguir usando los mismos cosméticos de antes?
En enero nació mi hija. Pocos días después nos dimos cuenta de que necesitábamos la ayuda de una consultora de lactancia. Ojalá pudiera poner en palabras el nivel de desesperación que sentíamos cuando llegó a casa. Pero cuando se fue, por fin exhalamos y creímos que las cosas mejorarían. Y así fue.
Por la misma época consultamos a una fisioterapeuta pediátrica para asegurarnos de que mi hija no tuviera tensión cervical que afectara la toma. Aprendimos a hacer masajes, a ayudarla a relajarse y, al mismo tiempo, gestionamos los cólicos con mucha más facilidad gracias a las técnicas que nos enseñaron. A día de hoy seguimos visitando a nuestra especialista cada tres meses, para comprobar que todo va bien y aprender cómo acompañar nuevos hitos.
Unas semanas después del parto volví al masaje para ayudar a mi cuerpo a recuperarse más rápido. A los cuatro meses posparto encontré una entrenadora personal, y esos entrenamientos se convirtieron en mi pequeña isla de tiempo propio.
A los seis meses llegó una regresión del sueño y volvieron las noches en vela. Cuesta imaginar en qué estado habríamos acabado sin la ayuda de una consultora del sueño infantil. Nos ayudó a establecer rutinas, a que el bebé aprendiera a dormirse con más autonomía y a reconciliarnos con nuestras noches.
Hoy mi hija tiene 11 meses. Va a la escuela infantil y yo he vuelto al trabajo. Dormimos del tirón, mi bebé crece y yo me siento bien.
Sé que nuestras madres se apañaron sin internet y con la ayuda de familia, amigas y vecinas. Pero hoy, cuando las cosas se ponen cuesta arriba, yo elijo el apoyo de profesionales.
Gracias, Sequoia Red, por hacer que esa elección sea tan fácil.








