Cuando pensamos en nuestro bebé nos lo imaginamos relajadito, dormido y en brazos nuestra sin ninguna tensión y sin ninguna molestia. Y es lo ideal y perfecto, pero no debemos olvidar que son bebés y que, además de tener ese momento de paz y tranquilidad, también pueden estar tensos y llorando porque es su única forma de comunicación con nosotros.
Eso es el llanto en ellos: comunicación. A través de eso quieren decirnos que tienen hambre, frío, calor, sueño, que están incómodos, que les duele algo o simplemente que necesitan un cariñito de mamá y abrazarlos fuertes.
Pero con el llanto también puede tener la tensión, y no digo la nuestra por no saber qué hacer en ese momento, sino la de ellos. Cuando lloran se ponen tensos, toda su musculatura se contrae y se estiran apretando fuerte los puños. Y esto también es normal, están enfadados, con hambre o tristes y nos lo expresan con su cuerpo.
Lo que pasa que, a veces, esa tensión muscular persiste con o sin llanto y es ahí donde no entendemos qué puede pasar y qué tengo que hacer.
Vamos a ver por qué ocurre esto.
Para empezar vamos a pensar en nosotros mismos. Cuando estamos más nerviosos nos tensamos, la espalda se contractura, los hombros parecen que pesan más que el resto del cuerpo y el cuello duele. O cuando aparece dolor nos pasa lo mismo ¿no? Pues aunque no haya que comparar nunca un bebé con un adulto, al final a ellos les puede pasar lo mismo y que se pongan tensos cuando haya dolor o estén incómodos.
El problema es que esto persista en el tiempo y observemos que nuestro bebé aunque esté dormido, en el carrito tranquilo paseando, en brazos de alguien sin llorar y relajado, también esté con la espalda tensa y como demasiado estirado (para que me entendáis).
¿Por qué puede deberse esto?
Hay varias causas que pueden explicar que esta tensión persista y no se deba a algo momentáneo y son:
- Tensiones durante el parto que han provocado alguna contractura o molestias musculares y no se han relajado ni aliviado.
- Incomodidad por algún tipo de dolor físico.
- Cólico del lactante
- Contracturas musculares que han aparecido en algún momento del día y no se han relajado.
¿Qué observamos cuando algo de esto ocurre?
Estos bebés van a presentar:
- Tensión en los hombros
- Dificultad para mover el cuello
- Dificultad para realizar el tummy-time
- Tensión incluso al estar tumbados
- Incomodidad en cualquier postura que lo pongamos
- Tensión en la espalda
- Espalda arqueada
- Llanto o no, según el grado de incomodidad y dolor
Podemos encontrar una o varias, no tiene que ser todo junto.
¿Qué podemos hacer en estos casos?
Como siempre digo, lo primero es calma y tranquilidad, no pasa nada, al igual que nos pasa a nosotros también les ocurre a ellos aunque sean pequeñitos y tiene solución.
Lo segundo es buscar la causa y tratarla y para ello lo ideal es acudir a un profesional. En la consulta se va a valorar de dónde proviene esas tensiones y se va a relajar.
Por lo tanto, si notas alguna molestia o tensión en tu bebé y persiste en el tiempo sin que se relaje, no dudes en pedir ayuda, la solución es muy sencilla y tanto tu bebé como tú vais a estar más tranquilos.
PARA LLEVAR: es normal que los bebés lloren y se tensen, pero si persiste en el tiempo hay que buscar la causa
PARA TI: como siempre, tranquila, tu bebé está bien y tu instinto nunca falla
EN PAREJA: tu pareja puede observar también esa tensión y comunicártela para que juntos decidáis qué hacer













