Porque el parto es el momento más intenso, más vulnerable, más potente, más real y que más huella te va a dejar a lo largo de tu vida de madre. Y estar acompañada por una mujer formada y con experiencia en tales procesos, va a colaborar a que tu vivencia sea más entendible, más segura, más serena, más llevadera y puede que incluso más gratificante, como sea que suceda.
No deja de ser curioso el hecho de que, generalmente, cualquier persona a la hora de hacer una compra importante, mire y remire dónde hacerla, bien por calidad, bien por economía…Y no deja de ser curioso también, que haya mujeres que a la hora de parir a su criatura no sepan qué y cómo puede ocurrir, no miren cual es el mejor espacio para dar a luz arreglo a su pensar y deseos, no indaguen quien va a ser el personal sanitario que va a asistirla en ese trance… y se pongan en manos de cualquiera sin saber más. Y si comento esto es porque, desde mi experiencia, puedo afirmarlo.
¿Y qué puede hacer una doula por ti durante el parto? En primerísimo lugar te diré que una doula NO es personal sanitario, que, aunque lo sea, cuando está como doula no DEBE mezclar los papeles. Esa es una premisa indiscutible. Una doula no te hará un tacto, ni te pondrá una vía, ni estará pendiente de tu dilatación o del latido del corazón de tu bebé, (al menos no con mirada sanitaria). Para eso estará el equipo que hayas escogido: la matrona y/u obstetra. A ellas les pertenece el cuidado de tu salud y la de tu bebé en esos momentos.
En los últimos tiempos se escucha mucho decir que el equipo sanitario también acompaña, y puesto que no estoy aquí para discutir, sólo diré una cosa: eso es imposible cuando, tal y como está el sistema sanitario, en un hospital hay cinco paritorios activos para una matrona y una auxiliar. No digo más. Eso en la sanidad pública, pero en la privada ocurre algo similar, porque, aunque un equipo atiende a SU paciente, no está todo el rato a su lado. También lo afirmo.
La doula tiene la suficiente información para poder hacer lo que hace desde el lugar que ocupa, de ahí la importancia de la formación y actualización constante. También cobra relevancia el propio trabajo personal para saber reconocer las emociones de la madre y no mezclarlas con las propias, con el fin de no interferir en el proceso. Porque la doula es acompañante, no es salvadora de nadie, aceptando con compasión que cada mujer necesita atravesar la experiencia en su propio parto, como sea que ocurra.
La doula te aporta un cuidado que va más allá de lo físico. Es un cuidado de todo tu ser, según sea tu necesidad o tu demanda, que en ocasiones no tienes ni siquiera que verbalizar porque la doula, desde esa experiencia adquirida sabe qué puede hacer, o no hacer, por ti. Como digo, este cuidado es sutil, es emocional. No es para nada directivo, es invisible y silencioso. También puede ser logístico y proveedor.
El acompañamiento de la doula durante el parto es continuo, algo que facilita la calma y la seguridad de la mujer que está pariendo acompañada.
En una ocasión estaba acompañando a una mujer en el parto de su segunda hija. Ya la había acompañado seis años antes, cuando nació su primera. Esta vez estábamos en casa hasta que no pudo aguantar más y llegamos al hospital en proceso de parto avanzado. Una vez allí, eligió el cuarto de baño para estar aislada, a pesar de que había una bonita sala de maternidad enfocada al parto fisiológico.
A oscuras, solamente con la luz ocasional de mi teléfono móvil, termino su dilatación hasta que gritó que notaba la cabeza de su bebé. Llamé a la matrona y cuando vino, y vio que ya asomaba el pelo, le sugirió que saliera a la sala para terminar el nacimiento.
La mamá se sentó en una silla de partos y yo la tenía sujeta por la espalda. Le dije que me iba a salir para llamar a su pareja y agarrándome por el brazo me dijo ¡me da igual, pero tú de aquí no te vas! Y así fue. Yo vi nacer a su hija. No me había separado de su lado desde que me había llamado doce horas antes.
Eso es lo que hace una doula. Porque no tenemos turnos, ni cambio de guardia, ni nadie que nos dirija o diga qué hemos de hacer. Porque el acompañamiento de la doula se basa en ese cuidado personalizado que sólo te proporciona quien te conoce de antes, quien no tiene una implicación emocional/familiar contigo.
La doula es esa persona que con una mirada sabe en qué punto estás del proceso, que cuando gritas que no puedes más sabe que el bebé está cerca, igual que cuando gritas que te vas a morir…o llamas a tu madre, aunque no tengas una buena relación con ella.
Quiero aclarar, porque todavía hay mucho desconocimiento en este tema, que la doula no sustituye al padre o pareja, sino todo lo contrario. La doula también puede cuidad de él/ella si así lo quiere. Puede traducir lo que los sanitarios dicen, puede preguntarle si necesita algo, pueden darse un abrazo si también lo sienten…
Tampoco sustituye a la abuela, ni a ningún otro familiar. Porque el vínculo de sangre es insustituible.
El rol de la doula suele ser pasajero, efímero y termina cuando la familia, en concreto la madre, decide que ya lo necesita de su compañía. Y esto no depende de la doula, porque tenemos claro cual es nuestro papel. Depende de la madre y del vínculo que se haya creado entre ambas.
Quiero decirte que yo todavía tengo una bonita relación con mujeres que acompañé hace doce, diez, siete años. De la misma manera que ha habido acompañamientos que terminaron a la semana del nacimiento del bebé.
Y todo está bien, porque la doula no es una figura eterna. Porque sabe en todo momento que ella está para acompañar en función del deseo de la mujer que deviene madre.
Y tener una doula como acompañante en el parto, es algo que sólo le pertenece a la mujer que va a parir, porque negárselo es infantilizarla, es decirle que no sabe qué quiere, es negarle un derecho: el de escoger lo que considera mejor para ella y su bebé.
- Si te planteas tener una doula de parto, te animo a que, con tiempo, busques a una que sea afín a ti. Hables con ella, le digas qué buscas y te cuente qué te puede ofrecer.
- Habla con tu pareja si la tienes y cuéntale tu deseo, y por qué consideras que es importante para ti.
- Y dile a tu equipo médico que tienes a una doula de parto y que va a estar contigo cuando llegue el momento. No le preguntes si puede estar, simplemente, afirma que estará. Como he dicho, es tu derecho y nadie ni ningún protocolo está por encima de ti.













