“Volver a la realidad después de ser mamá no es fácil, necesitas asimilarlo, acoplarte a las nuevas rutinas y separarte de lo que más quieres en esta vida, así que no, no es nada fácil”
Ana Torres
Después de la baja por riesgo de embarazo, pasar por un parto, un posparto, una recuperación y sanación física, hormonal y emocional; después de las 16 semanas de baja más los días de lactancia y con suerte, también de disfrutar las vacaciones ¿Qué pasa después? ¿Qué pasa cuando ya visualizas esa vuelta a la realidad? ¿Esa vuelta a la rutina?
No todas las mamás viven igual ese momento… Hay mucha incertidumbre de cómo te van a recibir en el trabajo, qué cambios vas a vivir si has solicitado, por ejemplo, una reducción de jornada, cómo va a estar tu bebé al cuidado de otra persona… Muchas preguntas sin respuesta, mucha incertidumbre y sí, mucha incomprensión hacia la mamá.
Es difícil dar respuesta a todo lo que se te pasa por la cabeza en estos momentos previos a la incorporación, pero sí que puedes hacer un plan para poder seguir lactando.
La mejor manera de comenzar este plan es hacer una reserva de leche materna en el congelador, pero…
¿Cómo empezar?
El mejor aliado para ti es el sacaleches o extractor de leche materna, puede ser manual o eléctrico, a cada mamá le viene mejor uno u otro.
Una aclaración muy importante, nunca se debe extraer la leche como indicador de la cantidad de leche que la mamá produce, ya que la extracción manual o mecánica es menos eficaz que la succión del bebé.
Para la extracción de leche es fundamental tener las manos limpias al igual que todo el aparato y los recipientes donde se va a congelar la leche extraída, lo que no es necesario es la limpieza previa de pezones o areolas. Puedes provocar la subida de leche con un masaje, con compresas calientes o con ropa que huela a tu bebé y la leche extraída se va a almacenar en recipientes especiales para ella y se va a etiquetar con la fecha de extracción.
¿Cuándo empezar con este banco de leche? Depende de cada mamá, si tienes una gran producción de leche, puedes empezar desde las primeras semanas de lactancia, si no es así, puedes dejar que la lactancia se asiente y comenzar este bando 3 o 4 semanas antes de la incorporación, para asegurarte de que tienes una producción suficiente en tu congelador.
¿Cómo vamos a conservar la leche materna?
– A 15º C, 24 horas
– A 19º – 22º C, 10 horas
– A 25º C 4 a 8 horas
– A 27º – 31º C 4 a 6 horas
– Refrigerado entre 0º y 4º C, de 5 a 8 días
En cuanto a la leche congelada, en un congelador dentro de la propia nevera serán 2 semanas, pero si la puerta del congelador está separada, la leche puede estar de 3 a 4 meses y a una temperatura constante, incluso 6 meses.
Gracias a este banco de leche, nuestro bebé se va a poder seguir alimentando de nuestra leche sin ningún problema aunque nosotras no estemos presentes.
Las primeras semanas de trabajo, seguramente sea necesario que utilices discos de lactancia o incluso que lleves alguna camiseta de repuesto, ya que la leche se tiene que regular a los nuevos horarios impuestos. También quizá sea necesario llevar el sacaleches y aprovechar los momentos de descanso para descongestionar el pecho y por supuesto, guardar esa leche para tu banco.
Tranquila, poco a poco tu pecho se irá acostumbrando y regulando, es cuestión de tiempo y adaptación a las nuevas rutinas.
Y con la leche congelada… ¿Qué hacemos para ofrecérsela al bebé? ¿Cómo la podemos descongelar?
Por la noche se puede sacar del congelador y dejar en la nevera para tomar en las 24 horas siguientes. También la puedes descongelar inmediatamente bajo un chorro de agua caliente o en un recipiente con agua caliente.
¿Y la leche que me he podido sacar? Esa leche en un recipiente específico y etiquetado con la fecha, la vamos a dejar que tome temperatura ambiente, para luego ponerla en frío y así poder conservarla.
Lo sé mamá, es un proceso duro, de repente cambias a tu bebé por el sacaleches, pero sabes que es la manera de que tu bebé pueda seguir con la lactancia y sus beneficios.
Cuando vuelvas del trabajo, coge a tu bebé, ofrécele el pecho y no solo para alimento, también como refugio y amor, porque probablemente vuestra separación también ha sido muy dura para él.
Y recuerda, el bebé debe alimentarse exclusivamente de leche los 6 primeros meses de vida, pero durante el primer año, la leche debe ser su alimento base.
Ana Torres
Asesora de Maternidad












